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Atacan Ley de Servicios audiovisuales

El candidato a presidente de la República por el Frente Amplio, Tabaré Vázquez, hizo dos afirmaciones centrales en la actividad “UruguayX+”­: que se aprobará un Plan Nacional de Cultura y que la Ley de Servicios Audiovisuales “es impostergable”.

Vázquez no hizo otra cosa que ratificar el contenido del Programa de Gobierno del Frente Amplio pero ello provocó la airada reacción del presidente de ANDEBU, organización que nuclea a los propietarios de los medios de comunicación privados, Pedro Abuchalja.

En una entrevista concedida al diario El País Abuchalja dijo cosas como las que siguen: “Creo que el país no necesita una ley de regulación de medios, lo que el país necesita es que se regulen otras cosas, como los crímenes que pasan en la calle todos los días”. “Es lo que tienen las mayorías parlamentarias”, continuó el presidente de ANDEBU, “permiten a los gobiernos votar cosas inconstitucionales”.

Señaló que la ley “va a amordazar a los periodistas” y “va a amordazar los contenidos de radio y televisión”. “Esta ley va a condicionar los programas. Van a exigir porcentajes de música nacional. ¿Qué es música nacional?”, se preguntó insólitamente.

Finalmente dijo que la ley de servicios audiovisuales es de regimenes como “los fascistas, los musolinistas y los estalinistas”.

Abuchalja y el fascismo

El señor Abuchalja miente, en cada una de sus afirmaciones. Empecemos por la última. Es muy llamativo que el señor Abuchalja hable de fascismo cuando la Ley de Servicios Audiovisuales busca precisamente sustituir un decreto de la dictadura fascista, el Nº 14.670 del 26 de junio de 1977, que es el que sigue vigente y regula a los medios de comunicación. Decreto de la dictadura fascista contra el que ni el señor Abuchalja ni ANDEBU nunca dijeron nada.

Llama más la atención cuando el señor Abuchalja recibió el usufructo de la frecuencia de la radio que dirige, Alfa FM, en julio de 1984, es decir al final de la dictadura y se lo dio la dictadura. ¿Vaya paradoja no? El, tan defensor de la libertad y de la democracia, tiene una radio porque se la regaló la dictadura. Y él, que recibió su radio de la dictadura, tiene el tupé de acusar de fascista al Frente Amplio que la resistió y que quiere, luego de 37 años votar una ley democrática que sustituya la vergüenza del decreto fascista que aún sigue vigente.

Es más, la dictadura hizo ese decreto, que siguió vigente tras tres gobiernos colorados y uno blanco y además colocó la Dirección Nacional de Telecomunicaciones en el Ministerio de Defensa. Es decir desde 1977 los medios audiovisuales fueron fiscalizados por una dependencia militar y eso siguió así hasta el 2005 cuando el Frente Amplio pasó la Dirección Nacional de Telecomunicaciones al Ministerio de Industria y Energía, es decir, a control civil. Pero eso no le importó al señor Abuchalja ni a ANDEBU.

Una ley impostergable

Al contrario de lo que señala el señor Abuchalja la Ley de Servicios Audiovisuales es un avance democrático de la sociedad uruguaya en un sector clave. El ejercicio pleno de la ciudadanía está directamente condicionado por la información con que cuenten los ciudadanos. Los medios de comunicación juegan un rol importante, no único, ni absoluto, pero si importante, en la democracia, en la construcción de sentido común.

Como señalábamos anteriormente el primer objetivo de una Ley de Servicios Audiovisuales es terminar con la vigencia de un decreto de la dictadura, no es poca cosa.

Pero además busca modificar una situación real de la sociedad uruguaya: tenemos un sistema de medios de comunicación privado, comercial, concentrado y extranjerizado. Este sistema de medios nació de prácticas políticas, sociales y empresariales muy concretas. El usufructo de ondas de radio y de televisión fue el premio de vinculaciones políticas, de favores. El otorgamiento de esas frecuencias fue siempre arbitrario y sin ningún tipo de control democrático. Ningún empresario que hoy tiene el usufructo de una onda concursó con nadie, presentó proyectos, fue evaluado por nadie, nunca. Esas prácticas clientelares, promotoras de una visión única y sesgada de la realidad, política y cultural, generaron esta realidad, que se busca transformar. Esta Ley no es contra nadie, es a favor de la sociedad y busca democratizar el sistema de medios de comunicación y por lo tanto, democratizar la información.

El señor Abuchalja usa una vez más la falacia de la libertad de expresión, confundiéndola interesadamente con la libertad de los empresarios de la comunicación. Lo que todos los convenios internacionales dicen que se debe garantizar y lo que la sociedad debe garantizar es el Derecho a la Información, que es individual y colectivo, también lo es la libertad de expresión.

¿Qué es lo que hace la Ley de Servicios Audiovisuales? Por primera vez consagra los derechos de los usufructuarios de las ondas, estableciendo garantías y responsabilidades, pero también de los ciudadanos ante los medios. Se garantiza expresamente la prohibición de la censura previa, la independencia de los medios de comunicación, la libertad editorial, incluso la objeción de conciencia para los periodistas. Se crea una institucionalidad para garantizar los derechos de todos y de la sociedad en su conjunto; un Consejo de Comunicación Audiovisual con integración plural, el Estado, de la sociedad civil de la academia y se crea el Defensor del Pueblo ante los medios. Se transparentan las concesiones de frecuencia, que se harán por concurso público, se establecen límites de tiempo a las concesiones que hasta ahora eran sin plazo, se limita la concentración de medios en manos de grupos económicos.

Para evitar que un sector tan delicado e importante sea engullido por los grandes capitales extranjeros, en particular por las telefónicas, cosa que está ocurriendo en el mundo entero y en particular en América Latina, se establece la prohibición de que las empresas que tienen licencias para la telefonía pueden tener medios y viceversa.

¿Se regulan los contenidos? Si, en el proyecto original de 183 artículos solo 5 se referían a contenidos: 4 protegiendo los derechos de los niños y 1 contra la discriminación. Lo que tanto les preocupa de las imágenes violentas, que están tan interesados en difundir, para proteger a los niños se prohíbe que se emitan imágenes con excesiva violencia en el horario de protección al menor, “sin perjuicio de la información de los hechos”. Es decir de ninguna manera se niega la posibilidad de informar sobre hechos violentos o delictivos.

En esto también vale la pena hacer una puntualización. La Ley regula el usufructo de las ondas audiovisuales que son de toda la sociedad. Los empresarios que tienen las concesiones se benefician de ellas económica y socialmente. ¿Por qué razón la sociedad no puede discutir el uso que se le da a las frecuencias que le pertenecen?

Esta Ley fue elaborada en un proceso que llevo varios años. Empezó con el trabajo de una Comisión que integraron todos los actores sociales: el Estado, las universidades, los periodistas, el PIT-CNT, las agencias de publicidad y también ANDEBU. Las conclusiones de esa Comisión fueron la base con la que el Poder Ejecutivo elaboró el proyecto de ley y lo envió al Parlamento. En la Cámara de Diputados se discutió durante más de un año y a la Comisión que la analizó fueron más de 60 delegaciones, también ANDEBU. En el debate se le introdujeron modificaciones al proyecto. Fue aprobado con los votos del FA en Diputados. En el Senado continúo la discusión y otra vez decenas de delegaciones expresaron su opinión. Fue aprobada en Comisión y ahora deberá ser considerada por el Pleno de la Cámara Alta. El relator para la Libertad de Expresión de la ONU, Frank Larue, vino especialmente para aportar su visión y dijo que la Ley en discusión iba a ser tomada como ejemplo para el resto de América Latina y la calificó de democrática y garantista. No hubo un solo intento de avasallamiento de opiniones, ni de rehuir el debate.

El señor Abuchalja no tiene un solo argumento. No lo tuvo en los casi tres años de debate de este tema. Por eso sale a hacer terrorismo verbal. La Ley de Servicios Audiovisuales es un avance democrático, fortalece la libertad de nuestra sociedad. Es también un paso decisivo para consolidar y hacer avanzar el proceso de cambios que vive nuestro país. Cambios que el señor Abuchalja rechaza y resiste. El señor Abuchalja defiende los intereses económicos de los empresarios que representa y los intereses de clase, en un sentido más amplio, defiende décadas de privilegios e impunidad. Tiene derecho. Pero a lo que no tiene derecho es a disfrazar eso de defensa de la libertad.

Publicado en Caras y Caretas, 13 de noviembre de 2014

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