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Andebu le tomó el pelo a la democracia

El ateneo de los presidenciables que organizaron los canales privados comenzó con la lectura de un comunicado de autoelogio a la trayectoria de los canales y una tanda publicitaria para facturar. Dos hechos que dejaron en claro, de arranque, que los canales son muy gentiles con la democracia pero no tanto como para regalarle a esa democracia algunos minutos de tanda.

Andebu (que es la asociación de los canales privados más algunas radios) le dio a la democracia un espacio fuera del horario central de televisión. Los candidatos a presidente de seis partidos hablaron entre las 22:45 y la una de la madrugada. Además, en el momento de mayor atención, al comienzo, el único espacio parecido a un horario central, mandaron siete minutos de tanda. Antes de que saludarán los presidenciables, Andebu mandó su discurso y una tanda.

 Pero no fue solo esa tanda. Fueron 25 minutos de publicidad en el espacio cedido a la democracia. Y lo paradójico es que Andebu facturó con los propios partidos, porque todas las tandas eran de los candidatos. Así que mientras los candidatos agradecían por los minutos al aire, Andebu facturaba con las tandas. Precioso.

Pero además del autoelogio, la tanda y la facturación con los propios invitados, Andebu armó un formato antitelevisivo. La invitación fue de las menos atractivas que se puede tener en tiempos de entretenimiento: escuchar seis presidenciables en cuatro temas y un tiempo de cinco minutos cada uno. Eso más tanda.

La política es un tema serio, claro. No se puede planificar un formato de programa de entretenimiento, divertido, con premios. Pero sí se puede intentar atraer a la audiencia, porque al final la idea democrática es que lo mire la mayor cantidad de gente, no los militantes para tuitear. Y hay formas de hacerlo un poco más atractivo. Se puede buscar hacer el ateneo en un horario central y buscarle una dinámica de debate, se puede intentar con un formato de preguntas entre candidatos como en muchos países del mundo. Si se hace a las 20:30, con otro formato y sin tandas, es seguro que se contribuye más a la democracia. Pero a Andebu no le interesa eso. Es más, tres de los candidatos habían acordado un debate y Andebu lo desactivó para armar el ateneo en el Ateneo.

Además, hay que avisarle a los directivos de los canales, que hoy en día en internet se accede fácilmente a al menos 300 entrevistas y discurso donde, hasta los candidatos de los partidos más chicos, han dicho lo que dijeron en el ateneo. Incluso en cada una de sus páginas web se encuentra esa información. No es necesario en estos tiempos escuchar sus propuestas básicas en este formato.

Estamos en 2014. Pero Andebu no debe saberlo. Al menos quien hizo la escenografía no lo sabe. Era una escenografía que hubiera quedado vieja en el debate de Tarigo y Bolentini. Una escenografía que tenía incluido el detalle de dejar libre el atril de Tabaré Vázquez. El candidato del Frente Amplio se equivoca al no ir a los encuentros con presidenciables, cierto. Pero el atril vacío es un recurso infantil.

En definitiva lo que se vio, el ateneo, fue una tomada de pelo de Andebu a la democracia. Una tomada de pelo que nadie cuestionará. En eso todos los partidos que pasaron por el gobierno coinciden, son serviles al poder de los canales. El último gran ejemplo lo dio Frente Amplio que les regaló a cada uno un canal de televisión digital.

Para la próxima elección si los canales quieren colaborar con la democracia anímense a levantar los informativos por un par de días. Son unos días en cinco años.

Pero más allá del formato háganlo por la democracia, no para mostrarnos su poder en la democracia.

Por Joel Rosenberg

Publicado en Portal 180, el 10 de octubre de 2014.

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