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TV Digital: un gran mamarracho histórico

Análisis de Gabriel Pereyra. El nuevo partido tradicional hizo lo mismo que sus antecesores, terminó concediendo a dedo las ondas que son del Estado.

Si las mentes más brillantes de este gobierno se hubiesen sentado en torno a una mesa con el objetivo de hacer que la concesión de los canales de TV digital fuera un proceso que dejara a todos enojados y del cual la izquierda debiera avergonzarse históricamente, no podrían haberlo diseñado mejor de lo que les salió.

En estas horas suenan risibles los gobernantes que repiten una y otra vez que la concesión se hizo con “transparencia” así como luce inoportuna la reivindicación de los ganadores de que triunfaron en buena ley porque su propuesta fue la mejor puntuada. Aunque ambos tuvieran razón, lo prudente en este momento debería ser que guardaran silencio porque las movidas de este gobierno suelen tener la virtud de dejar a todos bajo sospecha, aunque sean inocentes. En todo caso, que hablen con su compañero Danilo Astori, que pidió, un poco tarde, suspender todo por la falta de transparencia del proceso.

¿Qué necesidad había de comunicarles a VTV y a POP que se les concedería una señal si existía la chance de que esa decisión se reviera? ¿Y si estas empresas, tras el anuncio realizado por decisión nada menos que del presidente de la República, hubiesen invertido en equipamiento?

¿Qué necesidad había de que, una vez que le había decretado la derrota, Mujica hablara pública y despectivamente de la plata que Giro le había pedido al gobierno, dando a entender que de ninguna forma él le iba a dar un canal a ese consorcio?

¿Qué necesidad había de que, una vez que lo convencieron de que había metido la pata, dos enviados del gobierno le hicieran una visita con tufillo siciliano a los directivos de POP para hacerles un planteo que era legalmente imposible como repartir el canal con Giro?

A esa altura, y muy a pesar de Giro, la izquierda había empezado a mover sus engranajes de presión para que Mujica cambiara de idea. Ya a nadie le importaba si había salido primera ni las objeciones que la Ursec había realizado y que había desplazado a Giro de ese primer lugar. La izquierda quería el dedómetro, quería un canal de izquierda a como diera lugar.

Desde Giro hubo de todo: actitudes infantiles como la que declaró públicamente su desamor por el Frente Amplio (ahora le debe haber vuelto el amor al cuerpo); la mala leche de un directivo que, lanzado en una competencia desenfrenada, tiró un golpe artero contra POP diciendo que trabajaba con un estudio de la familia De Feo (como si POP fuera culpable de la desprolijidad del gobierno y como si fuera un pecado trabajar con los De Feo); hasta el silencio prudente del director de La Diaria, Marcelo Pereira, un periodista con mayúsculas, respetable aún en la más extrema de las discrepancias.

Hasta último momento el ministro de Industrias era partidario de darle el canal a POP pero primó el criterio de Mujica de concedérselo a Giro. Muy difícil defender la tesis de que la decisión fue técnica y no política. Después de haber sido responsable principal de todo el berrodo, Mujica no dio la cara y mandó al ministro a hacer los anuncios y este, como lo marcan las reglas políticas, tuvo que hacer equilibrio por los pretiles de la verdad cuando le preguntaron si estaba de acuerdo con la decisión tomada.

Aunque hubiera movido sus piezas para lograr la concesión, Giro no es responsable de lo ocurrido. Giro no es un grupo religioso sin fines de lucro sino una cooperativa que necesita el negocio para seguir subsistiendo. Y si se movió para lograr el objetivo (no estoy diciendo que lo haya hecho) sería un comportamiento típico de las empresas cuando pugnan con el Estado como juez.

En cualquier caso, Giro está en el lugar que estuvieron en su momento los canales privados, demonizados por años por la izquierda. ¿Qué culpa tenían los canales de que los gobiernos de turno les hubieran dado esos beneficios que pudieron evitar ya que son los gobiernos los que toman las decisiones? Fue Mujica el que decidió dárselo a POP, fue Mujica el que dijo que jamás se lo daría a Giro, fue Mujica el que permitió que sus dos laderos le hicieran aquella oscura visita a los de POP y fue Mujica el que cedió a las presiones y le dio a Giro el canal.

Antes otros presidentes tomaron la decisión y por décadas los canales de TV fueron parte de los malos por haber sido señalados por el dedo divino. ¿Le tocará ahora a Giro un lugar entre los chicos malos? Esperemos que no.  

La izquierda está probando en masa dosis industriales de aquella asquerosa medicina que le dio a probar a la derecha cuando esta concedió las ondas a los canales privados. Dicho sea de paso, la izquierda ahora también benefició a los canales privados por encima de estas empresas más pequeñas, exonerándolos de presentarse a la licitación.

En suma: el Partido Colorado concedió a dedo las ondas de TV abierta; el Partido Nacional concedió a dedo las licencias de TV cable; y el Frente Amplio concedió a dedo las ondas de TV digital. Claro, con una diferencia, colorados y blancos lo hicieron con arbitraria escrupulosidad, mientras que el Frente, Mujica, lo hizo con anárquica desprolijidad.

 

 

El Observador, 24 de octubre de 2013 – Gabriel Pereyra

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