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Mujica, Kreimerman, Ortuño… … Y nosotros, los marcianos

La barra está contenta. La izquierda se sacó las ganas de tener un canal en la tevé. Ahora somos igual que los otros. Para eso hubo que meter la mano en la caca… pero no era necesaria tanta hipocresía. La muchachada en los comités de base –esa barra de cincuentones que custodia, cada vez con […]

La barra está contenta. La izquierda se sacó las ganas de tener un canal en la tevé. Ahora somos igual que los otros. Para eso hubo que meter la mano en la caca… pero no era necesaria tanta hipocresía.

La muchachada en los comités de base –esa barra de cincuentones que custodia, cada vez con menos éxito, los principios– comienza a creer que pasó a ganar la “batalla cultural”.

El Pepe, luego de satisfacer el rito de sus idas y venidas, cumplió con lo que la izquierda se había propuesto.

El rol de ariete se lo adjudicó a Giro, un proyecto cooperativo de los trabajadores de La Diaria. Tuvo que dejar a Fasano sin enterrar y al borde de la trinchera.

El proceso de competencia ‘sucia’ que culminó con la adjudicación de dos señales, una a VTV y otra a La Diaria, parece haber querido ser transparente y justo.

Para poder llevarlo adelante el gobierno tuvo que pactar con los tres canales que desde hace sesenta años monopolizan la televisión comercial.

Los términos del pacto se guardan en secreto pero hay motivos suficientes para sospechar que los canales aceptaron legitimar el proceso con la condición de no tener que someterse a la revisión de sus estados contables, no tener que exponer en audiencia pública sus proyectos, que el gobierno se comprometiera a no adjudicar más de dos señales a un máximo de dos operadores y que en ningún caso se le adjudicara a Fasano uno de ellos.

El canal para VTV estaba fuera de discusión. Su adjudicación estaba acordada entre sus propietarios –Daniel Gutiérrez y Francisco Casal– y el mismísimo José Mujica.

VTV no necesitó identificar a sus accionistas, presentar sus estados contables, ni detallar el rol que tendría la transmisión del fútbol en su grilla.

El hecho es harto conocido desde hace años.

El motivo ni me lo pregunto. La honestidad de este gobierno está blindada. Son más honestos que el papa.

Hasta Francisco tiene más cadáveres en el ropero que Mujica. Pepe es como Gandhi y el traje del premio Nobel no le entró por medio talle.

Pero VTV se llevó el premio como estaba previsto.

El premio mayor se lo iba a llevar con la cancelación de la deuda que Francisco Casal mantiene con la impositiva, pero Lorenzo y Astori manifestaron serias dudas sobre los extremos jurídicos y la oportunidad política de liberar a Casal en el litigio que mantiene con el Estado. El decreto, que Búsqueda da como un hecho, se postergará algunos días más.

Si se daba la redoblona en una misma semana, la fiesta hubiera sido en Divina Comedia y no en el salón de La Diaria.

El segundo premio se lo llevó Giro, después de un giro espectacular. Un doble salto mortal sin red .

Giro no cumplió con nada. Presentó un proyecto con todas las trivialidades que se pueden soñar de lo que es un canal de televisión. Afirmó que habrá programas periodísticos, de entretenimiento, culturales, informativos, infantiles, magazines, telenovelas y deportivos. A los de la CHAI los dejó con la boca abierta.

Además creará 300 puestos de trabajo.

Dijo el qué, pero no dijo el cómo. Al menos no cumplió con numerosos aspectos formales que los demás estuvieron obligados a cumplir, no presentó garantías de fiel cumplimiento de la oferta, ni avales bancarios, ni certificado de estar al día con el BPS, ni patrimonio que sostuviera al menos mínimamente el proyecto presentado.

La Ursec al menos tuvo la valentía de exponer sus objeciones y decir que con los recursos que había presentado Giro el proyecto no era sustentable.

La Comisión Asesora (CHAI) estaba integrada a la medida de La Diaria y le otorgó al consorcio Giro el primer puesto. La CHAI además hizo el trabajo sucio. Enterró a Fasano en la fosa común y sin piedad. El tiempo se encargará de olvidar que ni lápida le pusieron.

El Ministerio de Industria tuvo en cuenta las objeciones de la Ursec y resolvió otorgar las dos señales a VTV y a POP, una productora independiente que trabaja para los canales privados.

Mujica la agarró de bolea y sin saber nada se lanzó en Nueva York a anunciar que a La Diaria no le daba la señal porque eran más pelados que culo de mono.

“Si se los doy a ellos –dijo el presidente–, es como que levanto el centro y cabeceo”.

A Fasano no se la daba porque a pesar de haber obtenido el primer lugar en antecedentes, a juicio de Mujica era peor empresario que Soros.

Pero como anunció Caras y Caretas, Mujica nos dijo una cosa e hizo la otra.

Cuando Mujica subió al avión de regreso ya se había activado el lobby de La Diaria.

Lo más fuerte fue la intervención de Pedro Buonomo y Gabriel Frugoni presionando a los directivos del consorcio POP para que renunciaran a una señal en favor de La Diaria.

La intervención se encuadra en una actuación delictiva que podría calificarse de tráfico de influencia, pero si fueran ciertos los detalles que hoy se conocen en la prensa, incluyendo el hecho de que los representantes de POP fueron citados a la Torre Ejecutiva para causar una más fuerte impresión, cabría calificar semejante intromisión dentro de los extremos de la violencia privada.

Al final, La Diaria, el “proyecto independiente”, tuvo que venderle el alma al diablo.

¿Qué dirá el defensor del lector cuando tenga que evaluar los compromisos tácitos que genera haber logrado que el Frente Amplio intercediera para que Mujica reviera su primera impresión?

Sin perjuicio, los muchachos que integran la cooperativa ofrecieron su patrimonio para respaldar el proyecto conmoviendo las “fibras más íntimas del Pepe”.

De ser cierto, semejante flechazo en el corazón del primer mandatario pudo más que las irregularidades manifiestas que debieron haber impedido que siquiera se evaluara la propuesta de Giro.

Ahora los muchachos tendrán que vender la casita de la vieja, la motoneta china comprada en 36 cuotas hace unos meses en Tienda Inglesa, la casita en San Luis, el Fusca, el Morito que está pastando tranquilo en la estancia del viejo o la cuna de los mellizos que ya están grandecitos.

Semejante sacrificio para conseguir un millón de dólares porque el resto lo recibirán de las fundaciones socialdemócratas alemanas, como tan bien blanqueó Ortuño.

¿Quién cree que todos somos tan tontos?

Es evidente que al menos Kreimerman y Ortuño tienen una pésima opinión de la inteligencia de sus votantes. Sólo así se justifican las peroratas de Ortuño en el programa de Sonia Brescia en que evitó contestar cualquier pregunta concreta de la docena que le hizo Sonia sin enojarse ni un poquito como corresponde a una señora muy profesional.

Porque yo lo hubiera mandado a freír espárragos.

El proceso de adjudicación debió haberse interrumpido, como lo pidió muy tardíamente el Frente Líber Seregni en un gesto que muchos quisieron interpretar como mezquino y que fue extremadamente generoso. Pero como bien dijo Enrique Pintado, sacando prudentemente la patita del acelerador y protegiendo el cargo de ministro, “con esto no se acaba el mundo”.

El proceso no fue nada transparente aunque el propósito inicial pudiera haberlo sido. Hubo que tranzar con mucha gente para imaginar que algo podía salir cristalino de semejante lodazal. Lo que resultó fue un engaño.

El que se quiera tragar las mentiras porque tiene necesidad de seguir creyendo, que la inocencia le valga. Al fin y al cabo parece que el mundo está lleno de marcianos.

Yo, al menos, perdí la inocencia, y cuando se pierde la inocencia…

Caras y Caretas, 25 de octubre de 2013 – Editorial

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