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La madre del Borrego

Que se lo dan a La Diaria porque es el que tiene el mejor puntaje. Que no se lo dan por que no tiene patrimonio. Que se lo dan igual porque son amigos de Frugoni y Buonomo.

Que no se lo dan porque el Presidente ya dijo que no, y de ahí al papelón de dárselo hay un solo paso. Que se lo dan compartido. Que no porque Pop TV no acepta aunque dos funcionarios lo hayan presionado. Que le dan un tercer canal. Que es imposible porque jurídicamente se licitaron solo dos, y no se puede dar algo que no fue objeto de licitación. Que hay que dárselo igual porque son de izquierda. Que no hay que hacerlo porque siempre fueron enemigos declarados de Mujica y Tabaré; y sería increíble que quienes siempre critican, criticaron y criticarán a los gobiernos del Frente hoy se lleven un canal como si fueran una empresa que acompaña los logros del Frente Amplio.

Que se lo dan a Pop TV (Oz y Bla) porque es la mejor propuesta que sigue desde lo técnico. Que no es cierto porque es fantasiosa e imposible de cumplir en cuanto a los tiempos que plantean para recuperar la inversión. Que el análisis patrimonial es satisfactorio. Que para nada lo es, ya que su patrimonio es exiguo y encima solo dicen tener autos o casas que tampoco se comprometen a vender para efectuar la inversión.

Que tienen experiencia en televisión abierta. Que no la tienen ya que son solo una productora pequeña que les hace trabajos a los 3 canales históricos. Que van a recaudar fondos con ventas de programas al exterior como ya lo hacen. Que eso de las ventas al exterior lo dicen todos, y que a la fecha los balances de Oz no registran ningún ingreso por tal concepto. Que se prefirió hacer justicia más allá de los amiguismos y que no importa el color político o sector al que representan. Que eso del no al amiguismo es mentira, porque se lo dan a una empresa en la que su socia oculta es hija del dueño de uno de los tres canales privados.

Que el Presidente actuó con “honradez intelectual” y que nadie puede dudarlo. Que nadie tendria por qué hacerlo en cuanto al primer mandatario, pero que lo mismo no le cabe a unos cuantos “pícaros” que andan en el piso 11 y en el MIEM, con parientes y todo. Que el Observador hace lobby para Pop TV y Casal porque los de la revista Bla son socios de dicho diario, y Casal habría comprado el deportivo de ese matutino. Que no es cierto ello y que Gabriel Pereyra -en una excelente nota del martes 8 de la que no dudamos de su honestidad intelectual aunque ello no sea suficiente- y los demás periodistas escriben lo que escriben porque son los que más siguieron al tema y en consecuencia más saben.

Que a Fasano lo descalificaron en el único ítem en el que podían, aplicándole para ello un criterio subjetivo para degradarlo, como única forma de desplazarlo al cuarto lugar. Que eso no es cierto por cuanto ese ítem era uno más y tenía que ser evaluado como cualquier hijo de vecino.

Que después de tantos años de lucha defendiendo a la izquierda merecía un canal porque además su propuesta técnica era impecable. Que no se lo podían dar porque siempre tuvo problemas con los trabajadores. Que la CHAI fue muy exigente e hizo su trabajo con gran transparencia. Que ello es mentira ya que de los 10 integrantes solo terminaron quedando 5, y la mayoría de los que se fueron, lo hicieron asqueados por tantas desprolijidades.

Que a uno de los dueños de el diario El País no se lo podían dar por….

Que al dueño de Océano no por….y así podríamos seguir recogiendo datos y argumentos de pasillo.

Pero el problema de la adjudicación de los canales de TV Digital no está en todos estos entredichos, presiones, interpretaciones y declaraciones.

El verdadero problema al que se arribó, y del cual el gobierno no sabe hoy cómo salir, tiene solo seis letras. Sí, como usted bien leyó. Tiene 6 letras.. y ¿sabe cómo se llama? Se llama “Pliego”. Sí. Pliego de bases y condiciones para el llamado a la licitación. Y esa es la madre del borrego. Porque un pliego como el empleado que contempla innumerables inequidades para los nuevos competidores contra los canales actuales es el origen del actual problema. Porque nadie que seriamente pretenda invertir, y recuperar el dinero invertido de las ganancias que pueda generar esta actividad, se podría haber presentado a este llamado.

Porque los privilegios otorgados a unos, y las desventajas y exigencias requeridas a otros, hicieron que solo gente que no tiene nada para perder o que tiene otros fines que no son hacer televisión abierta de calidad se puedan haber presentado. Porque solo gente que desconoce de este negocio y del mercado puede elaborar un pliego con tantas desigualdades e inequidades que quitan a cualquier grupo de personas o empresas la posibilidad de presentarse en este proceso salvo que uno quiera ir a ver qué pasa: y después si no funciona, se lo vendo a un “cartel”, o alguna multinacional gustosa de perder plata en esto para conseguir otros fines. Entonces cuando las cosas se hacen mal-por impericia o mala fe-, nada bueno puede salir de ello.

Cuando a un presidente no se le explican las cosas como son, mal se puede pretender que tome un decisión correcta. Cuando un tema tan delicado para la vida de una sociedad es tratado con tanta ligereza, el daño que se provoca (y en este caso por 30 años) dejará problemas muy graves y rencores profundos. Y lo que es peor, una gran parte de la sociedad seguirá soñando con una televisión de calidad que seguiremos sin ver.

 

La República, 10 de octubre de 2013

 

 

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