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Internet, la libertad y el delito

El escándalo del espía desertor Edgard Snowden abrió una ventana a aspectos sórdidos que nos rodean en el Internet que usamos el setenta por ciento de los uruguayos.

Y nos recuerda que en el mundo hay áreas que siguen siendo una porquería. Pero hay porquerías de nueva clase y el espionaje militar e industrial se hace indistinguible de otros delitos con peor prensa, como el tráfico de drogas, de armas y la pornografía infantil.

Lo interesante de todo esto es que algunas novedades se han desarrollado con el expreso propósito de aumentar la libertad y disminuir la injerencia de los estados. La que nos vuelve a enseñar que todo es más complicado de lo que parece. Y esto puede tener relación con nuestra proyectada regulación del tráfico de marihuana.

Tenemos que aprender tres conceptos bastante nuevos.

Bitcoin es una moneda que solo existe en Internet y no es emitida por ningún estado. Liberar la moneda de los estados fue un ideal de Friedrich Hayek, el abuelo del neoliberalismo. Y los creadores del Bitcoin están ligados a un instituto que lleva el nombre de Ludwig von Mises, otro fundador de la escuela austríaca. La idea es que la moneda no esté basada en la confianza en los bancos centrales, sino en trabajo efectivo (atienda Sr. Marx). Para el caso, resolución de problemas que dan como premio una nueva emisión mensual hasta que se llegue a un máximo de 21 millones. La parte complicada es un software que asegura la autenticidad del medio de pago, su seguridad y deja escrito que dejó de pertenecer a todos los propietarios anteriores, aunque conserva su anonimato. Hay algunos sitios de electrónica que los aceptan, algún millonario que invierte en ellos y algunas casas los cambian por dólares si se certifica la procedencia. En 2011 subieron de 2 a 30 dólares y este año de 13 a 266 hasta su devaluación a 137 por los hechos de Silk Road que mencionaremos.

TOR es un sistema que intercambia mensajes sobre la Internet, según un protocolo “de cebolla” creado para un laboratorio de la marina de los EEUU. Su promesa es que respeta el anonimato de emisores y receptores. Muchos hackers y la Free Software Foundation lo apoyan. La mala prensa dice que esa “red oscura” cobija todo tipo de tráfico delictivo, lo que parece cierto. Pero cuando un sueco logró hackearla, encontró mensajes de embajadas y multinacionales. No se ocultaban de la Policía, sino de los gobiernos y la competencia.

Silk Road era una especie de Mercado Libre de drogas que funcionaba bajo TOR y aceptaba bitcoins. Fue cerrada por el FBI este 2 de octubre, lo que puso sobre el tapete todo el tema. Y de inmediato, los especialistas comenzaron a hablar de quién lo sucederá: ¿Atlantis?, ¿Sheep Marketplace?, ¿Black Market Road? Aquí, la finalidad era el simple lucro; pero su propietario, Ross William Ulbricht, asegura que quería “dar a la gente una experiencia directa de lo que sería vivir en un mundo en que no hubiera un uso sistemático de la fuerza”. Entre las acusaciones, está mandar torturar y matar a un colaborador.

En resumen, como sucedía ya en la Grecia antigua, las tendencias antiestatales, “anarquistas” podían ser de izquierda –liberales– o de derecha –contra la protección a los pobres y limitación artificial de los ricos–. La libertad sin sociedad es la ley del zorro en el gallinero. Pero el control sin límite ahoga la libertad. En cada caso, habrá que buscar el enfoque adecuado. En Uruguay, en materia de drogas, el “experimento” será la regulación.

 

La República, 07 de octubre de 2013 – Editorial

 

 

 

 

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