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El horóscopo de Paco y el lobby progre a la TV

“Se agregan a modo interactivo recetas culinarias en coordinación con el programa que se está emitiendo” y un “horóscopo interactivo”. Estas dos ideas innovadoras de programación aparecen como “fortalezas” del nuevo canal de VTV en el informe de la Comisión Honoraria Asesora Independiente (la CHAI), que evaluó los proyectos de televisión digital comercial.

Hay que agradecerle la sinceridad a esta Comisión que integraron la Universidad de la República, las universidades privadas, la Asociación de Periodistas, la Sociedad Uruguaya de Actores y la Asociación de Radios del Interior.

Hay que agradecerles porque en su informe de evaluación nos estaban diciendo a los gritos que no había un llamado abierto y transparente, que cualquier cosa entraba en las fortalezas de los proyectos, porque todos sabían los ganadores.

Por eso les importó poco que su informe público estuviera lleno de contradicciones, plagado de frases hechas sin contenido. Por eso también presentaron una tabla de posiciones hecha de sumas de puntajes inverosímiles.

Con ese informe nos avisaban lo obvio: la historia iba a terminar con una elección a dedo, tal cual se definió el 23 de octubre.

Pero esta historia no se resolvió ese día, ni tampoco en el informe de la CHAI, que nunca tuvo injerencia en nada. Este partido se terminó mucho antes, cuando los canales privados movieron sus piezas y le explicaron al gobierno que no juegue a los llamados abiertos.

En mayo de 2012 se abrió un llamado para la televisión digital abierta para seis canales, todos concursarían con las mismas reglas. Era obvio que los canales privados corrían con ventajas, pero iban a tener que presentar su proyecto comunicacional ante una audiencia pública, acreditar solvencia moral y económica. Les iban a dar un canal completo pero tenían que fingir que sudaban.

Pero los canales no estaban dispuestos a pasar por eso. Le impusieron al gobierno un decreto que se publicó el 31 de diciembre a la tarde. Allí se les daba un canal completo digital a los tres canales y se les exoneraba de trámites y presentaciones.

Pero tampoco les alcanzó. Los canales no querían tanta competencia, la torta publicitaria, dicen, no da para muchos. Entonces pidieron achicar el llamado. El gobierno atendió también esa requisitoria y en mayo de 2013 decretó que el llamado era para cinco canales: los tres canales privados y otros dos.

Durante toda esta etapa de asignación directa a los canales privados, no hubo una sola voz del Frente Amplio ni de la oposición que objetara algo. Los partidos políticos uruguayos comparten el privilegio de tenerle miedo a los canales privados, no tienen siquiera un legislador que ose cuestionar lo establecido. Cuando el Frente Líber Seregni emitió su comunicado, era tardísimo, habían pasado 10 meses ya del final de la historia.

Así, el presidente José Mujica tuvo el camino despejado: ni su partido ni la oposición, ni los grandes medios de comunicación criticaron su decisión de otorgar a dedo canales a los privados y a Francisco Casal.

Este mamarracho es obra del presidente Mujica, cierto. Pero con el silencio cómplice de todo el Frente Amplio y del candidato a presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez.

Con ese respaldo Mujica se sintió cómodo para darle a los canales todo lo que pidieron. Y más. El ex director de canal 10, Jorge de Feo, lo contó con lujo de detalles en una entrevista en El Observador, explicó cómo él le hizo redactar al gobierno un decreto para limitar el alcance de Direc TV. Lo hizo con total impunidad.

Me dirán qué tiene que ver esto con la televisión digital. Y la respuesta es: estamos hablando de lo mismo. Los canales querían asegurarse sin molestias la televisión digital, pero, sobre todo, querían cortar la competencia con la televisión por abonados. Y lo lograron.

Todo estaba arreglado: un canal para cada privado y uno para Casal, el socio que los manda a todos en este tema, al gobierno y a los canales.

¿Y el otro canal? Bueno, el otro canal se ponía en disputa. Los canales privados y Paco le dijeron al gobierno que ahora sí jugará un rato al llamado abierto.

El gobierno tenía el camino despejado para elegir un canal de izquierda y dejar todo redondito.

Pero ni siquiera allí hubo una cuota de transparencia y buen manejo. El gobierno se entreveró solo, jugó a la dignidad por un rato y terminó embarrado en la maraña ideológica y cediendo a presiones de una cooperativa que movió los peores hilos del lobby barato.

Quizá La Diaria tenga un excelente proyecto de televisión. No lo sé. No soy idóneo en el tema.

Pero lo que se le destacó para otorgarle el canal por parte de la CHAI es irrisorio. La CHAI dio como ganador al proyecto de La Diaria en el puntaje de empleos directos y, en el mismo informe, les comunica que tantos empleos directos son una debilidad por los problemas de financiación. Un mamarracho, que no es culpa de La Diaria, sino de la Comisión.

Al mismo tiempo la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicación (Ursec) también vio problemas en “viabilidad económica de la ejecución de la propuesta”.

Los informes de la CHAI y de la Ursec no eran vinculantes y tenían el mismo peso. Por eso el Ministerio de Industria, Energía y Minería, (MIEM) había considerado en primera instancia dejar de lado a La Diaria.

Pero ahora cambió, consideró que La Diaria levantó las objeciones.

El MIEM y su participación es un capítulo aparte.

El subsecretario Edgardo Ortuño señaló que fue un proceso de una participación democrática como nunca existió y que “es natural que con los niveles de participación democrático e información ciudadana que se ha tenido susciten distintas opiniones”.

Tiene razón Ortuño, da para opinar. Mi opinión, por ejemplo, es que no existió nunca tal proceso abierto y democrático. Además, creo que ni Ortuño ni el ministro Roberto Kreimerman están a la altura de semejante desafío.

En resumen: son cinco canales a dedo, una comisión honoraria con título de independiente que dio vergüenza, la Ursec ignorada y jerarcas del MIEM que actuaron como marionetas.

Una asignación igual de asqueante a la del gobierno de Luis Alberto Lacalle en 1994, cuando le regaló la televisión por cable a los canales privados.

Lo que pasó con la televisión digital en 2013 no es distinto.

Bueno, quizá sí hay una diferencia.

Lacalle asignó a dedo, pero no nos hizo un simulacro de transparencia ni nos vendió un cambio histórico.

 

Portal 180, 24 de octubre de 2013 – Joel Rosenberg

 

 

 

 

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