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Voto electrónico otorga calidad democrática y mayor control

El Parlamento uruguayo es el único de América Latina sin voto electrónico.

El actual presidente de la Cámara de Representantes, Germán Cardoso (Vamos Uruguay), dejará en su legado la instalación del voto electrónico y el llamado a concurso para el ingreso de 40 funcionarios.

¿Por qué la necesidad del voto electrónico?

Es uno de los compromisos cuando asumí. Creo que hay que acercar mucho el Parlamento a la sociedad en hacer la gestión mas abierta, que por sobre todas las cosas la gente tenga la posibilidad de informarse, en tiempo real, qué cosas hace su representante, aquel que “contrata” por cinco años para que le represente en el Parlamento Nacional. Venimos de un mecanismo rudimentario al punto que somos el único Parlamento de América del Sur que votamos a mano alzada.

¿El sistema es inviolable y personal?

Quedará un registro de todas las votaciones y las intervenciones que hizo cada legislador. Si no votó es porque no estaba, porque se votará con la huella digital del legislador; primero pone el dedo y luego se expresa a favor o en contra. Además, la permanencia en sala del legislador es una obligación del representante. Es una herramienta que le damos a la sociedad para que pueda controlar más y mejor a su representante. Cualquier persona desde cualquier pueblo del Uruguay profundo, en tiempo real y a través de una computadora, podrá ingresar al sitio del Parlamento y ver qué votó su representante, si lo hizo a favor, en contra y si estuvo en sala al momento.

Es una formidable herramienta de transparencia para poder rendirle cuentas a quien tenemos que hacerlo: la sociedad.

Casi 30 años han pasado desde el retorno de la democracia. ¿Podrá el parlamentario uruguayo adaptarse a esta tecnología en la que estará sometido a un férreo control ciudadano?

En 30 años hemos vivido, a mi juicio, la más grande de las revoluciones que es la tecnológica. En 30 años ha habido celular, Internet, mensajes de texto; cosas que antes eran impensables. Hoy hay muchísima tecnología y todas las estructuras públicas y privadas deberían adaptarse a ellas para tener mejores resultados. El Estado no puede estar ajeno y el Parlamento debería hacerse cargo de transformarse con responsabilidad, adaptándose a las nuevas tecnologías que le brindarán una mejor calidad democrática a la sociedad.

¿Qué se gana y quién gana con este mecanismo de voto electrónico?

Se gana en control, en calidad democrática y quien gana es el ciudadano, que podrá valorar y juzgar mucho mejor cómo ha sido el desempeño de su representante a lo largo de cinco años de labor parlamentaria. Podrá decidir entonces el ciudadano si le renueva o no el contrato por cinco años más.

¿Cuánto costó esta “herramienta de transparencia”?

Al Estado le costó alrededor de 300 mil dólares. Pero ese dinero no es únicamente para el voto electrónico. El Parlamento tiene desde hace 30 años el mismo sistema de audio, que está, por lo tanto, obsoleto y falla repetidamente, al punto que hubo sesiones que debimos suspenderlas porque había fallado. Lo que hicimos fue aprovechar la renovación del sistema de audio e incorporamos el voto electrónico. El voto electrónico, en sí, le suma unos 30 o 40 mil dólares a los que son los 300 mil que hablábamos antes.

España nos donó además el software tras una visita que hicimos al Parlamento español, donde ellos tienen un buen desarrollo del voto electrónico. En estos primeros días de octubre están llegando técnicos y jerarcas del Parlamento español para trabajar con nosotros en la implementación del software. España nos lo dona. Son unos 50 mil dólares el valor del software.

¿Cuándo se pondrá en funcionamiento?

Hicimos una licitación y salió favorecida una empresa uruguaya en base a la conveniencia que advertimos en materia de tecnología y en precio. El Tribunal de Cuentas aprobó por unanimidad todo el procedimiento sin ninguna observación. En 90 días, aproximadamente, estará instalado el voto electrónico.

Caerá justo en el receso legislativo por lo que estará inaugurándose prácticamente cuando usted ya no esté en funciones sino el emepepista Aníbal Pereyra, que lo sucederá en el cargo de la presidencia.

Así es.

Cuotas para discapacitados en ingresos

Ahora que se está alejando de la presidencia ¿qué balance hace de su gestión al frente de la cámara baja?

Muy buena. Para cualquier dirigente político, el ser presidente de la Cámara de Diputados es una buena experiencia de aprendizaje. Somos legisladores y el cargo de la presidencia le suma un montón de responsabilidades ejecutivas muy enriquecedoras. Es un mix. En cuanto a la gestión, pienso que un año no da para mucho. Logramos interactuar al Parlamento con la sociedad y le dimos prioridad a la escuela pública. Nos visitaron muchos escolares del área rural, muchos que incluso ni siquiera conocían Montevideo. Hicimos acuerdos con empresas privadas y el resultado fue excelente. Quedaron muy contentos todos los que nos visitaron.

Por otro lado apuntamos a rescatar los valores que en la sociedad se han ido perdiendo. Recuperar valores significa interactuar con las escuelas públicas, donde los niños se forman en valores.

En el Parlamento, esporádicamente, no se daban los mejores ejemplos de esos valores

Lamentablemente sí ha habido desbordes. Se deben dar buenos ejemplos de valores y buenos modales y eso tendría que ser parte de la formación ciudadana del legislador. Por más acalorados que sean los debates, siempre deben ser políticos o filosóficos y no personales. No se deben transgredir los límites del ataque personal. Ahí se debería parar. La mayoría de los casos no han sido así pero tristemente se recuerdan los malos momentos.

¿Ha vivido algún episodio incómodo como presidente?

Yo me propuse ajustarme al reglamento, con los propios y con los ajenos. Cuando uno está ahí arriba, en el escritorio, sabe qué debe hacer eso y tratar a todos por igual.

¿Qué criterio se aplicará para el ingreso de los nuevos funcionarios que por miles se postularon en el último llamado?

Se presentaron 45.800 personas para 40 puestos. Acá no hay ingresos desde los años 90. En 25 años se jubilaron, fallecieron otros y esto hace que tengamos unos 101 vacantes para llegar a los 400 lugares que existen para funcionar en la Cámara de Representantes.

Primero se hará un sorteo (N.deR. se realizaron la pasada semana) en la Dirección de Loterías y de esos 45.800 quedarán 300 o 400 y ellos concursarán para los 40 puestos y con una particularidad: se respetará la cuota de ingreso para personas con alguna discapacidad. Para ellos habrá dos personas que ingresarán al Parlamento.

 

La República, 30 de setiembre de 2013

 

 

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