/ El Observador / Consideraciones sobre el proyecto de ley de medios en Uruguay

Consideraciones sobre el proyecto de ley de medios en Uruguay

Ante un proyecto que pretende legislar como el ojo del Gran Hermano,1 aparece una curiosa omisión: establecer parámetros para la publicidad oficial.

Como premisa o concepto básico, una forma efectiva de dar a conocer por parte del Estado, servicios, mejoras, prestaciones, logros, es la publicidad. A esa premisa, el factor humano la hace vulnerable, la debilita, la descalifica.

Desde hace tiempo, diría desde siempre, las inversiones publicitarias del Estado merecen serios cuestionamientos y entran a agotar una vía muy válida de promoción, en una muestra de arbitrariedad en inversiones sin retorno, “apoyos” a proyectos que no devuelven en cultura a la sociedad el costo invertido, absurdos y lamentables casos en que se ha beneficiado a empresas que no cumplían con sus aportes al Estado, cancelando su endeudamiento a través de acuerdos de publicidad estatal, que en realidad fueron donaciones de todos los uruguayos, porque esas inversiones no tenían el retorno para el que tramposamente fueron destinados.

El Estado también es un anunciante y por lo tanto debe integrarse en las condiciones de regulación que pretende abarcar el proyecto de ley que mencionamos.

La publicidad es una herramienta válida, y desde el punto de vista comercial debe tener el retorno que la publicidad busca, además lógicamente del aspecto social de divulgación que es positivo.

Pero fundamentalmente tiene que dejar de ser una donación o manejarse por amiguismo, o por motivos de réditos políticos.

¿Es entonces una omisión?

Con una lógica autista, el proyecto se ha dedicado mucho más a lo punitivo, no disimulando la visión de limitar claramente dejando de lado el concepto de promoción.

El “olvido” de incluir a la publicidad oficial entonces la libera de las puniciones y limitaciones que refleja el proyecto.

Cuando se omite semejante concepto, visible a toda la ciudadanía en su arbitrariedad y mal uso en los últimos tiempos, no se hace más que avalar y ratificar conductas oscuras, inversiones inapropiadas, criterios de elección que nada tienen que ver con el propósito de difusión y promoción, sino de contemplar y otorgar beneficios en forma subjetiva e inadecuada.

Cualquier disposición que obligue a las producciones nacionales y que no pueda imponerse a las producciones extranjeras constituye una inequidad inadmisible.

1 George Orwell, 1984, primera edición 1952, 2006, Emecé.

Por Jorge De Feo – Director responsable de canal 10 durante 37 años (1967 a 2003) – Asesor de la señal A+V desde abril de 2011 a la fecha

 

El Observador, 03 de setiembre de 2013  – Jorge De Feo

 

 

Comments are disabled

Comments are closed.