/ La Diaria / Para la libertad

Para la libertad

El Estado es considerado “clave” para el desarrollo de los modelos de negocios de software libre.

“No todo software libre es gratuito”, señaló ayer Fernando da Rosa, al comienzo de su presentación en la 2ª Conferencia Internacional de Software Libre y Código Abierto, organizada por Antel, y que continúa hoy.

Para Da Rosa, docente universitario, programador y desarrollador de realizaciones multimedia, un software es “libre” cuando garantiza cuatro libertades: la de usar el programa con cualquier propósito; la de estudiar cómo funciona y modificarlo; la de distribuir copias del programa, y la de mejorarlo y hacer públicas esas mejoras, de modo que toda la comunidad se vea beneficiada.

A los efectos de analizar los modelos de negocios, el software libre y el open source (un software de código abierto) se consideran equivalentes, explicó Da Rosa. Éstos se construyen como “formas de licenciar”, “entender el desarrollo” y “trabajar en libertad”. Las “cuatro libertades” garantizan que esté prohibido vender licencias en este tipo de modelos. Da Rosa explicó que entre los modelos se pueden distinguir el “vertical”, que apunta a cubrir una amplia gama de servicios posteriores al desarrollo del software -como los de instalación, mantenimiento y soporte, migración, certificación y formación-, y el “horizontal”, que brinda únicamente servicios de certificación y formación. “Estos dos modelos pueden llegar a ser complementarios, pero el modelo de proveedor de servicios tiende a ser horizontal, porque puede ser más competitivo con el software privativo”.

Para Da Rosa, un modelo exitoso de negocios de software libre debe contar con ciertas asociaciones clave: con la comunidad de desarrolladores, con el sistema educativo, con el Estado, con las organizaciones de la sociedad civil, y con las demás empresas de software libre. Sus actividades deben comprender el control de versiones, la asistencia técnica, el desarrollo y la capacitación. Por otro lado, el recurso por excelencia será el conocimiento.

Estos modelos se basan en valores que comprenden, además de la libertad, la independencia del proveedor, la seguridad, la actualización constante del software, y los reducidos costos.

Los bajos costos del software libre constituyen una ventaja, ya que comprenden básicamente gastos en capacitación, mantenimiento
y formación de personal técnico: “Esto es un plus, porque, además de abaratar en lugar de disipar el dinero en licencias al exterior, se queda generando empleo, capacitación y produciendo apropiación tecnológica a nivel local”.

Teniendo en cuenta estas externalidades, el Estado debería ser la principal fuente de finaciamiento, señaló Da Rosa. “Cuando se apruebe la ley de software libre [actualmente en discusión parlamentaria], el Estado va a estimular, mediante licitaciones, que haya empresas que desarrollen software y lo liberen bajo GPL [sigla en inglés para ‘licencia pública general’]”, señaló Da Rosa.

Sin embargo, “las empresas de software libre y open source no funcionarán a no ser que sirvan por igual para aquellos que quieran gastar tiempo para ahorrar dinero y para aquellos que quieran gastar dinero para ahorrar tiempo”, culminó Da Rosa, citando a Mårten Mickos, gerente de una de las más grandes empresas de software libre a nivel mundial.

Sociedades de conocimiento En el acto de apertura, la presidenta de Antel, Carolina Cosse, describió la industria del software libre como “altamente demandante en generación de conocimiento”, en la que “el Estado debe impulsar la articulación y la generación de herramientas que permitan construir esa sociedad del conocimiento”.

Para Cosse, “no alcanza con mejorar la infraestructura en los hogares”, como lo viene haciendo la empresa estatal con la instalación de fibra óptica: “Necesitamos generar los contenidos y aplicaciones para esa infraestructura”. Según datos de la Dirección Nacional de Industrias, el sector prevé exportar 1.000 millones de dólares para 2020, cinco veces más de lo que facturó en 2012. En este sentido, razonó que “si se multiplicara por cinco la facturación, teniendo en cuenta que esta industria ocupa hoy a 12.000 trabajadores, debería llegar a 2020 con por lo menos 60.000 profesionales en la materia”. “[Para esto], tenemos que empezar a trabajar en la educación de los jóvenes, adaptando herramientas para impulsar el desarrollo de gente capaz de crear para el presente y para el futuro”, concluyó la presidenta de Antel.

 

La Diaria, 06 de agosto de 2013 – VR

 

 

Comments are disabled

Comments are closed.