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SIP advierte que la ley de medios amenaza la libertad de expresión

La ley de medios que el gobierno propone al Parlamento es objetada por contener “discrecionalidades”, una “excesiva regulación” y “contradicciones” que ponen en riesgo la libertad de expresión. La oposición reclama negociar su contenido.

El proyecto de ley sobre Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA), conocido popularmente como ley de medios, contiene “contradicciones” que “pueden amenazar el ejercicio de las libertades de pensamiento, expresión, prensa e información”, advirtió el presidente de la comisión de Libertad de Prensa e Información de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Claudio Paolillo, quien a la vez estimó la “inconveniencia” de que sea el Estado quien defina a los servicios de comunicación audiovisual como “un elemento estratégico para el desarrollo nacional” y que, al mismo tiempo, disponga que se trata de servicios “de interés público”.

La SIP es una organización integrada por 1.300 publicaciones impresas (diarios, semanarios, quincenarios, mensuarios) de las tres Américas, dedicada según sus estatutos a defender y promover el derecho fundamental de los seres humanos para vivir con libertades de expresión, prensa e información, explicó Paolillo, director del semanario Búsqueda, quien concurrió a la comisión junto al director del diario El País, Washington Beltrán Storace, también integrante de la SIP.

Según Paolillo, en este proyecto hay normas “cuya aplicación puede implicar una amenaza para el ejercicio de la libertad de pensamiento y de expresión”.

Respecto a estas definiciones, Paolillo dijo en la comisión legislativa que “tanto la `estrategia para el desarrollo nacional` como la determinación sobre qué es `de interés público` y qué no lo es corresponde a los Estados representados por los gobiernos”, lo que lo lleva a pensar que “para el Poder Ejecutivo los medios de comunicación audiovisual regulados por este proyecto de ley cumplen un `servicio público`”.

El proyecto de ley “atribuye al Estado la potestad de intervenir en los contenidos de los medios de comunicación regulados con una terminología de una vaguedad tal que deja al arbitrio de los reguladores un amplio campo para la acción subjetiva y discrecional”, opinó.

Corral de ramas.

 

El vicepresidente de la comisión de Industria, el nacionalista Álvaro Delgado, reclamó un ámbito multipartidario para discutir su alcance “debido al carácter hiperreglamentarista y, quizás, inconstitucional”, alertó en la reunión.

“El gobierno había desistido de regular los medios y en el año previo a la elección manda al Parlamento un proyecto con un grado de regulación extrema”, advirtió el diputado.

Delgado dijo que este proyecto de ley regula el 35% del mercado dado que televisión por abonados (cable o satelital) e internet quedan fuera de la ley porque no se regulan contenidos ni horarios.

También criticó que el Consejo de Comunicación Audiovisual (CCA) que la ley crea se designe con mayoría del gobierno de turno, y por tener “potestades muy discrecionales”.

Respecto al CCA, Paolillo advirtió que “la ambigüedad, vaguedad, amplitud y extensión prácticamente infinita de conceptos que regularían los contenidos de los medios de comunicación audiovisual colocan, necesariamente, en un corral de ramas a quienes serían los futuros reguladores”.

La SIP asimismo cuestionó la norma del proyecto que establece entre las 6 y las 22 horas un horario de protección al menor, el capítulo que prohíbe que la publicidad incite directamente a niños, niñas y adolescentes a comprar productos aprovechando su credulidad, y el hecho de que haya un mínimo de contenidos de producción nacional.

Otra de las delegaciones recibidas ayer por la comisión fue la de la organización de televisoras del interior, que si bien coincidió con el espíritu de la ley planteada, destacó que “es inviable e impracticable” en los medios del interior del país.

¿Popeye vedado?

El representante de la SIP Claudio Paolillo, hablando de la regulación de publicidad para niños, fue por el absurdo: “Si se viera a Popeye en un aviso para promover espinaca, ¿eso estaría prohibido porque puede `dar la impresión` al niño que su consumo le dará `ventajas físicas`?”, preguntó.

 

El País, 26 de julio de 2013 – Daniel Isgleas

 

 

 

 

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