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Sintonía fina

Los medios de comunicación del Estado, radios y televisión, tienen una identidad -salvo CX 6- de la que carecían hace un par de décadas. Sin embargo no logran la necesaria empatía con la gente.

Más allá de consideraciones puntuales sobre programas, que podrán gustar o no, las últimas direcciones de TNU han orientado el canal a un perfil determinado. Cada Dirección le ha impuesto su sello. Sin embargo, no está claro si esos cambios logran el efecto deseado en la audiencia. La propia directora, Virginia Martínez, lo reconoció hace poco en una entrevista en la página web del Ministerio de Educación y Cultura. “Si lo mido con el esfuerzo que cuesta hacer la programación a todo el canal y al país, uno querría más y mejores resultados. Pero si por ese camino uno llega a la frustración me parece que eso no es así. Muchas veces nos han planteado problemas que tiene que ver con el rating y con el éxito de audiencia. Estoy convencida que desde 2005 hasta ahora el canal ha cambiado. Es la redefinición de una marca que durante años estuvo asociada a valores negativos por lo tanto es difícil y lento de hacerlo. Sobre todo porque lo que tenemos para mostrar nuestros cambios es nuestra propia pantalla. (…) A veces uno espera resultados contundentes en lo inmediato y creo que es un proceso.”

De todos modos, uno no escucha que lo que sucede en  la pantalla de TNU trascienda, salvo honrosas excepciones. Si se analiza la programación, da la sensación que hay propuestas que realmente transitan el camino de una televisión alternativa, diferente a la de los canales privados pero, sin embargo, otros programas carentes de originalidad, repiten desgastados formatos haciendo más de lo mismo.

Hace algunas semanas, en el programa Sábado Sarandi, entrevisté a quien fuera presidente del Sodre durante los últimos tres años, Fernando Butazzoni. Al hablar sobre los medios de comunicación del Estado, explicó que está bien que el Sodre tenga medios de comunicación. “Lo que yo creo –dijo Butazzoni-que no tiene demasiada vinculación con lo que manda la ley orgánica del Sodre, es tener un paquete de medios de comunicación que estén vinculados a la vida cotidiana, a la cosa pública, al periodismo, a las noticias, a la información, a la opinión. Pero sí creo que su labor de extensión cultural, en todo el territorio nacional, ameritaría que el Sodre mantuviera, por lo menos, un par de radios (una radio de AM y una radio de FM) que conserve la función de difusión de la cultura –no solo de la música, pero sobre todo de la música- que han tenido hasta ahora. La radio Clásica, CX6, fue por años, prácticamente, la única emisora en América del Sur que transmitía íntegramente programación cultural de música clásica o barroca o música culta, por decirlo así. Creo que eso no debería perderse. Que me digan que es poca gente, que tiene poca audiencia, no importa. Creo que hay que sostenerlo, hay que sostenerlo de cualquier manera.”

El ex Presidente del Sodre asumió la responsabilidad de no haber encarado, desde su gestión, esa reformulación de los medios públicos orientada más hacia lo cultural que hacia lo periodístico. “Presidir un instituto como el Sodre, la gestión implica hacer equilibrios y hacer elecciones sobre cuáles son los principales objetivos y cuáles pueden ser dejados de lado para perseguir los principales. Lo peor que uno puede hacer cuando uno está al frente de un instituto que tiene, entre otras cosas, una sala que costó 150 millones de dólares y que tiene diez o doce millones de dólares de presupuesto y que tiene 700 empleados, lo peor que puede hacer es darle el mismo rango a todos los problemas y a todas las prioridades. Creo que hay que fijar objetivos principales  y objetivos secundarios. Y en la situación en la que nos encontrábamos, yo tomé –y esta es una decisión mía, personal, de la cual asumo toda la responsabilidad sobre cuáles debían ser los objetivos principales. Entre los objetivos que quedaron en el debe, está entre muchos otros, haber reformulado sobre todo la programación y el concepto de la 650, de la CX 6”.

Finalmente agregó que “creo que (competir con radios periodísticas) es un error. Creo que el resultado no es el mejor. Creo que se puede formular desde el Estado, un montón de políticas comunicacionales, pero creo que hay que tener mucho cuidado. Hay que ser muy equilibrado. A mí me parece nunca se puede confundir, como se hizo durante décadas en el Uruguay, a los medios del Estado con los medios del Gobierno. En ese sentido, el Frente Amplio ha tenido una actitud muy cuidadosa y muy equilibrada y seria al respecto. Y creo que debe mantenerse para la salud de las comunicaciones y del relacionamiento entre el mundo de la política y el mundo del gobierno y el mundo de la cosa pública. Para decirlo claramente, a mí me parece que radios periodísticas en manos de una estructura absolutamente vinculada al gobierno, no me parece la mejor idea.”

El planteo de Butazzoni es interesante para discutir. ¿Deben los medios oficiales competir con los medios privados? ¿No son capaces de transitar un camino original, propio, ofreciendo contenidos acordes al fin con el que fueron creados, donde lo cultural sea lo que prime? Cuando hoy están en debate los contenidos audiovisuales, integrar estas ideas de un ex jerarca seguramente colaborará para tratar de lograr mejorar la sintonía entre los medios públicos y la población que es, en definitiva, quien los financia.

 

El Observador, 31 de julio de 2013 – Jaime Clara

 

 

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