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La postergada televisión digital

Hacer grandes anuncios y postergar las decisiones parece ser una constante en los gobiernos del Frente Amplio. El ferrocarril, el puerto de aguas profundas, la minería de gran porte, la rebaja de dos puntos del Iva y hasta el puente de laguna Garzón están siempre en su agenda, pero las buenas nuevas anunciadas no terminan de concretarse. Con la televisión digital pasa lo mismo desde que hace seis años Tabaré Vázquez marcó la fecha inamovible de lo que se llamó el “apagón analógico”.

Aunque esa fecha se fijó solemnemente para el 2010, el cambio no llegó. Era previsible pues en ese año José Mujica había asumido la presidencia y tenía sus propios planes al respecto. Durante su mandato Vázquez se había mostrado favorable a la norma europea. Su sucesor, en cambio, optó por la norma japonesa a instancias de Brasil, basado, según se dijo, en razones de geopolítica, un argumento que encubría una alcaldada de nuestro vecino del Norte.

En efecto, los cuatro socios del Mercosur habían acordado de antemano adoptar la resolución final de manera conjunta siguiendo una larga tradición iniciada décadas antes cuando aun no existía el bloque regional y todos optaron por la norma “Pal”. La idea era propiciar un acuerdo colectivo para elegir entre las normas estadounidense, europea y japonesa que se ofrecían en materia de televisión digital. Empero, el Brasil del presidente Lula se adelantó a cerrar por su cuenta un ventajoso trato con Japón que incluía la exención en el pago de royalties, el montaje en su suelo de una planta de semiconductores y precios de novela. Hecho el buen negocio, Brasil propuso -y finalmente logró- que los demás miembros del Mercosur siguieran su camino.

A consecuencia de ello, antes que terminara el 2010, la fecha límite establecida por Vázquez, Mujica abandonó la norma europea y se alineó detrás de la japonesa, algo que después harían Argentina y la mayoría de los países latinoamericanos. En aquel momento, si bien el gobierno redobló sus anuncios sobre la instauración de la televisión digital recién ahora, tres años después, la administración frenteamplista divulga una nueva fecha para el tan esperado cambio a producirse en los televisores uruguayos: el 21 de noviembre de 2015.

Lo primero que llama la atención es que otra vez se confía la implantación del sistema a un nuevo gobierno en el primer año de su mandato. Así, la administración que asuma en marzo de 2015 deberá procesar la transformación a toda prisa, ocho meses después de llegado al poder. Sin embargo, a pesar de los plazos apremiantes el nuevo plan tiene la ventaja de que no existirá el “apagón analógico”, es decir que los actuales televisores no quedarán cegados de golpe. La idea es que ese 21 de noviembre será el día del “encendido digital” en donde empezará un proceso de conversión gradual que se extenderá por cinco años.

Durante ese lapso, la señal de televisión digital llegará a los hogares de quienes tienen cable. Quienes no lo tienen deberán comprar un decodificador para captarla, pero mientras no lo hagan podrán recibir los canales de televisión abierta tal cual lo hacen actualmente ya que en ese quinquenio se seguirá emitiendo a través del sistema actual y, al mismo tiempo, del digital. De esta manera, con la incorporación progresiva de los nuevos usuarios, se sortearían los problemas del llamado “apagón analógico” que determinaba un corte abrupto de la señal de televisión para miles de hogares.

Con la llegada de la televisión digital mejorará la calidad de imagen y sonido, se multiplicarán los canales y será posible la interactividad, o sea las conexiones de ida y vuelta incluida Internet. Las autoridades confían también en que la nueva tecnología fomente una renovación de las propuestas de servicios así como en la variedad y excelencia de los contenidos que se ofrecen al público. Al respecto cabe recordar que en estos momentos se tramita un llamado a interesados en proveer televisión digital lo que seguramente ampliará la gama de canales en funcionamiento.

Esos son los planes según los cuales la televisión digital llegaría finalmente a nuestro país. Lo haría con sensible retraso respecto a las fechas originalmente fijadas aunque sería deseable que esta vez el tema no pasará a engrosar esa lista ignominiosa que acompaña a los gobiernos del Frente Amplio: la de los anuncios de realizaciones jamás concretadas.

Proyectada para estrenarse en el año 2010, la televisión digital terminará de implantarse en nuestro país diez años después si es que los actuales anuncios del gobierno se convierten en realidad de una buena vez.

 

El País, 11 de junio de 2013 – Editorial

 

 

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